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lunes, 14 de febrero de 2011

Las Emergentes Contrarrevoluciones en Túnez y Egipto


"El presidente Mohamed Hosni Mubarak ha decidido renunciar a su cargo de presidente de la República y ha encargado al Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas administrar los asuntos del país", dijo Suleimán en un breve discurso televisado. "Que Dios ayude a todo el mundo".

Se escuchaban ovaciones en las calles de El Cairo, incluso antes de que Suleimán dejara de hablar. Y mientras no había manera de saber si el ejército cumplirá con sus compromisos anteriores de garantizar elecciones democráticas, las multitudes estaban eufóricas por la noticia de que los 30 años de gobierno autoritario de Mubarak habían terminado.

"¡Egipto es libre! ¡Egipto es libre!" gritaban en la Plaza Tahrir. "¡El régimen ha caído!"
- The Washington Post (11 de febrero de 2011)
 
Un faraón arrogante ha caído. Los egipcios pueden gritar que su país es libre, pero su lucha está lejos de terminar. La República Árabe Unida de Egipto no es libre todavía. El antiguo régimen y su aparato se encuentran todavía muy en su lugar y esperan a que el polvo se asiente. El ejército egipcio tiene oficialmente el control de Egipto y la contrarrevolución emerge. Una nueva fase de la lucha por la libertad ha comenzado.

Las así llamadas "fases de transición" deseadas por los regímenes en Túnez y Egipto se están utilizando para ganar tiempo con el fin de hacer tres cosas. El primer objetivo es socavar y eventualmente desarticular las demandas populares de la gente. El segundo objetivo es trabajar para preservar las políticas económicas neo-liberales, que son utilizadas para subvertir el sistema político, y para apretar la camisa de fuerza de la deuda externa. Por último, la tercera motivación y objetivo es la preparación de la contrarrevolución.

Los Autoproclamados "Sabios" Egipcios
Están apareciendo figuras no cualificadas, que pretenden estar hablando o dirigiendo al pueblo árabe. Esto incluye al así llamado comité de los "Sabios" en Egipto. Estas figuras no electas, supuestamente negocian con el régimen de Mubarak a nombre del pueblo egipcio, pero no tienen ninguna legitimidad como representantes del pueblo. El Secretario General de la Liga Árabe, Amr Moussa, se encuentra entre ellos. El Secretario General Moussa también ha señalado que está interesado en convertirse en un ministro del futuro gabinete en El Cairo. Todas estas figuras son insiders del régimen o agentes del statu quo.

Entre estos individuos autoproclamados también está el jefe de Orascom Telecom Holding (OTH) SAE, el multimillonario egipcio, Naguib Sawiris. Bloomberg Newsweek tenía esto que decir sobre Sawiri: ''La mayoría hombres de negocios egipcios mantienen bajo perfil en estos días. Los manifestantes de la Plaza Tahrir, en El Cairo, los culpan por los males de Egipto, y las multitudes incluso han destrozado algunas de sus propiedades. Sin embargo, el magnate más prominente de Egipto, Naguib Sawiris, presidente de Orascom Telecom Holding, la empresa de telecomunicaciones más grande del Medio Oriente quien con su teléfono móvil aparece en televisión, y (como miembro de un comité informal de "sabios") negocia con el recién nombrado vicepresidente, Omar Suleimán, una transferencia gradual del poder del presidente Hosni Mubarak. Lejos de desalentarse, el multimillonario egipcio cree que de la crisis puede emerger una economía más vibrante." [1]

Los llamados "sabios" en Egipto están involucrados en bravuconadas. ¿A quién le será "transferido" el poder "gradualmente"? ¿A otra figura no electa, como Suleimán?

¿Cuál es la naturaleza de las negociaciones? ¿Compartir el poder entre un régimen no electo y un nuevo elenco? No hay nada que negociar con dictadores no electos. El papel que tienen los "sabios" es el de una "oposición manufacturada" que mantendrá los intereses detrás del régimen de Mubarak en su lugar y también diluirá los movimientos de oposición real en Egipto.

Mebazaa con Poderes Dictatoriales, Túnez moviliza Reservistas

En Túnez, los reservistas militares están siendo llamados a servicio para controlar a los manifestantes. [2] La movilización de las fuerzas armadas de Túnez se ha justificado bajo el pretexto de la lucha contra el caos y la violencia. El régimen tunecino ha estado detrás de la mayor parte de este caos y violencia.

Al mismo tiempo que se moviliza a los reservistas de Túnez, a Fouad Al-Mebazaa, el presidente interino de Túnez, se le han otorgado poderes dictatoriales. [3] Al-Mebazaa era el hombre que Ben Alí apuntó como presidente del parlamento tunecino y una figura destacada dentro del Partido Constitucional Democrático (CDP) de Ben Alí. Los manifestantes trataron de impedir pacíficamente que los miembros del parlamento tunecino para otorgarle poderes dictatoriales a Al-Mebazaa bloqueando de la entrada en el Parlamento tunecino.

Los miembros del parlamento tunecino son todos miembros del "antiguo régimen". En medio de las protestas, el Parlamento tunecino se las arregló para seguir adelante con el plan: "Los legisladores finalmente evadieron a los manifestantes entrando a la sala de votación a través de una puerta de servicio, informó la agencia de noticias TAP. En una votación 177-16, la cámara baja aprobó un plan para dar al presidente interino Fouad Mebazaa poderes temporales para aprobar leyes por decreto." [4] Al día siguiente, el senado tunecino lo aprobó también. [5]

Al-Mebazza ahora puede designar gobernadores y funcionarios a su antojo, cambiar leyes electorales, dar amnistía a quien le plazca, saltándose a todas las instituciones estatales de Túnez a través de sus decretos. La aprobación de la propuesta de dar al-Mebazza lo que equivale a poderes dictatoriales es una ilustración de las facetas de la "democracia cosmética". Este acto por el canguro del parlamento tunecino se hizo pasar como un acto democrático votación, pero en realidad todos sus miembros fueron seleccionados por el régimen no democrático de Ben Alí.

Los Generales y Suleimán son continuación de Mubarak

En Egipto, los comandantes de las fuerzas militares han declarado que no permitirán que las protestas continúen durante mucho más tiempo. El liderazgo militar de Egipto está muy involucrado en el status quo cleptocrático del régimen de Mubarak. Los generales o altos oficiales egipcios son todos miembros adinerados de la clase capitalista de Egipto. Sin distinción alguna, los dirigentes de las fuerzas armadas de Egipto y el régimen de Mubarak son una misma cosa. Todas las figuras clave en el régimen de Mubarak vienen de las filas de los militares.

Omar Suleimán, nombrado recientemente vicepresidente de Egipto y el general que fue el anterior jefe de los servicios de inteligencia de Egipto, ha comenzado a dar marcha atrás en las promesas hechas por el régimen de Mubarak y él mismo. El New York Times informó que "Omar Suleimán, de Egipto, dice que no cree que sea hora de levantar la ley de emergencia de 30 años que ha sido utilizada para reprimir y encarcelar a los líderes de oposición." [6] Pocos días antes de la renuncia de Mubarak, Suleimán también ha declaró: "Él no cree que el presidente Hosni Mubarak tenga que renunciar antes que termine su mandato en septiembre [de 2011]. Y no cree que [Egipto] esté listo para la democracia". [7]

Se han ganado Batallas, pero la Lucha continúa...

Los riesgos son cada vez más altos. Los pueblos de Túnez y Egipto deberían ser conscientes de que el gobierno de Estados Unidos y la Unión Europea son asegurando sus apuestas políticas. Apoyan la lucha contra las revoluciones de los antiguos regímenes, pero también están trabajando para cooptar y controlar los resultados de los movimientos de protesta. En otro orden de cosas, Estados Unidos y la OTAN también están realizando despliegues navales en el Mediterráneo Oriental. En concreto, con Egipto en la mente, esto también podría ser destinado a ayudar a la contrarrevolución, pero también podría ser utilizado para intervenir contra una revolución triunfante.

Los eventos en Túnez y Egipto han probado lo equivocado de todos los falsos supuestos sobre los pueblos árabes. Los pueblos de Túnez y Egipto han actuado con toda tranquilidad y con inteligencia. También han demostrado que asumir la existencia de una cultura política avanzada en Europa Occidental, América del Norte o Australia no es más que un disparate para justificar la represión de otros pueblos.


Mahdi Darius Nazemroaya es Investigador Asociado al Centre for Research on Globalization (CRG).
Original en: 
Global Research


NOTAS

[1] Stanley Reed, "Egypt's Telecom Mogul Embraces Uprising," Bloomberg Businessweek, February 10, 2011.
[2] "Tunisia calls up reserve troops amid unrest," Associated Press (AP), February 7, 2011.
[3] Ibid.
[4] 
Ibid.[5] Kaouther Larbi, "Tunisia Senate grants leader wide powers," Agence France-Presse (AFP), February 10, 2011.
[6] Helene Cooper and David E. Sanger, "In Egypt, US Weighs Push For Change With Stability," The New York Times, February 8, 2011, A1.
[7] Ibid

domingo, 16 de enero de 2011

Revolución en Tunez sacude al mundo Árabe




Los regímenes árabes no pueden ocultar lo que está sucediendo en Túnez y Argelia. Lo que sí hacen es elevar el nivel de la propaganda y anunciar todo tipo de horribles tragedias si no se permite a los gobiernos seguir tratando a sus ciudadanos como menores de edad.

Se suele decir que los países árabes tienen una bomba demográfica en su interior. Poblaciones con un altísimo porcentaje de jóvenes que se incorporan cada año en oleadas al mercado laboral donde no hay nada que les espere. En los últimos 30 años se ha producido una explosión demográfica (pdf) en el mundo árabe. La población total ha pasado de 173 millones en 1980 a 352 millones en 2009. La proyección es que llegue a 428 millones en 2020.

El índice de fertilidad ha ido descendiendo pero ni de lejos al nivel del resto del mundo. Al mismo tiempo, se ha producido un descenso de la mortalidad por la progresiva mejora de las condiciones sanitarias. La proporción de niños de hasta 14 años ha bajado del 44% al 33%, pero los efectos del aumento demográfico anterior se van a soportar durante décadas. En total, los que tienen menos de 25 años son el 47,5% de la población argelina, y el 52,3% de la egipcia.

En varios de estos países, el aumento de la población urbana (ha ido del 44% al 54% en los últimos 30 años) revela que las oportunidades económicas son cada día menores en el mundo rural. Los países desarrollados han pasado también por ese proceso pero sin tantos conflictos sociales. Los jóvenes de los pueblos que han inundado Casablanca, Argel, El Cairo o Bagdad no tienen más opción que residir en arrabales en condiciones de vida indignas y sin ningún horizonte de progreso.

El acceso a la universidad es una trampa dilatada en el tiempo. Los títulos sirven de poco sin puestos de trabajo. Un jóven árabe sin dinero y escasa formación, humillado por las fuerzas de seguridad, incapaz de casarse porque no tiene medios para mantener a una familia o casado pero forzado a vivir con su mujer en una habitación de la casa familiar... Esa es una mezcla de la que es difícil que salga nada bueno.

¿Es esa la receta para una revolución en ciernes o largos periodos de violencia que sirven para liberar esa tensión contenida? ¿Sin una ideología de izquierdas o derechas que haya echado raíces en la sociedad por culpa de la represión, queda la religión en su versión más intransigente como la única fuerza que puede dar sentido a los sentimientos de protesta? La tentación de generalizar sobre países muy diferentes es grande. Lo que es seguro es que las perspectivas son sombrías.

Destituir al ministro de Interior y llamar "terroristas" a los manifestantes, como ha hecho el dictador de Túnez, Ben Alí, es la reacción típica en estos gobiernos. La han utilizado en multiples ocasiones y les ha funcionado bien. No será así siempre.

El dictador tunecino ha destituido a todo el Gobierno y convocado elecciones para dentro de seis meses. En un régimen en el que el Gobierno reúne en las urnas cerca del 90% de los votos, no parece que ése sea un compromiso muy creíble. Se ha declarado el estado de emergencia y las manifestaciones ya son masivas también en la capital. Las imágenes hacen pensar que la única posibilidad de salvar al régimen es un baño de sangre. Los soldados que han saludado a manifestantes pueden causar algún malentendido, porque la Policía sigue disolviendo las concentraciones con gran violencia.

Se ha impuesto un toque de queda desde las cinco de la tarde hasta las siete de la mañana. Las reuniones en la calle de más de tres personas (prohibido reírse) serán eliminadas por la fuerza. Para los que quieren el fin de la represión y la corrupción en Túnez, es ahora o nunca.

Al igual que en otras revueltas, la información es confusa, incluida la que surge en Twitter. Está claro que la movilización es general, en distintas zonas del país, tanto en la capital como en las zonas turísticas. Ben Alí prometió ayer el fin de la represión. Pero ahora ve que su permanencia en el poder está en el aire y ha vuelto a ordenar a las fuerzas de seguridad que empleen todos los medios a su disposición, incluidas las armas.

Una rebelión en la calle, no en las pantallas

Tres presidentes en Túnez en menos de 24 horas. No está mal para un país que sólo había tenido dos desde la independencia. El primer ministro se autoproclamó presidente en funciones muy poco después de que Ben Alí huyera con destino a Arabia Saudí. Eso reforzaba la sospecha de que el primer relevo fue en realidad un golpe de palacio, más si tenemos en cuenta que el nuevo presidente llevaba desde 1999 al frente del Gobierno. El mismo tipo al que los tunecinos llamaban el señor Sí, porque ésa era la respuesta que daba siempre al dictador.

Hoy es el presidente del Parlamento el que ha asumido el poder, también de forma interina, como dicta la Constitución. Por tanto, aún es prematuro dar por concluido al régimen tunecino. Está por ver si se cumplirán las promesas realizadas, en especial la celebración de elecciones dentro de seis meses.

Más allá de todas las dudas, lo que es indudable es que se trata de la primera rebelión popular que ha triunfado en Oriente Medio y el Magreb desde 1979, la zona del mundo en la que las tiranías se mantienen imperturbables y donde hasta en las repúblicas el poder se transmite de padre a hijo.

Siempre se ha dicho que todas las fuerzas liberalizadoras que han sacudido al planeta en los últimos 30 años no podrían echar raíces en el mundo árabe por distintos factores: el retraso tecnológico, una sociedad civil endeble, la influencia de la religión y el poder de los mecanismos represivos.

Ya tenemos un ejemplo diferente. Y uno que no está dominado por la religión.


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To the tyrants of the Arab world...

Revolution in Tunisia: photo gallery

Tunisia and the New Arab Media Space

The Tunisian Moment


Scene from a silent embassy


The First WikiLeaks Revolution?